Gibraltar
¡Oh, tiempo miserable, qué fugaz pasas! ¡Y con qué ligereza se esfuman a tu paso recuerdos entrañables!
Ha pasado más de un mes desde que Gabriel y yo dejamos Gran Bretaña para presentar “Gibraltar” allá donde fue concebido, en el Peñón y en varias ciudades de España; y han transcurrido ya también tres semanas desde que regresamos para nuestro gran final en el Jamboree londinense.
Quisiera recopilar aquí los textos y poemas que Gabriel y yo fuimos escribiendo a lo largo del viaje, a modo de haibun, ese género creado por el poeta japonés Matsuo Basho, combinando prosa y versos.
Sirva este texto también como agradecimiento a todos los que nos recibisteis con tanto cariño en los varios lugares, a todos los que participasteis en los recitales.
Todo se lo lleva el tiempo, ese diablo, pero siempre nos quedan las palabras.
Permítanme pues expresarles la alegría que sentimos y nuestra gratitud de trovadores itinerantes.
Permítanme rescatar algunos momentos del olvido de los días, evocar ahora algunas imágenes que permanecen en nuestra mente, hitos de nuestras quijotescas andanzas a través del tiempo y el espacio, aquella gloriosa gira que ahora se desvanece en la memoria.
Fijemos pues algunas imágenes en palabras, recordemos algunos nombres y pintemos paisajes verbales de lo que ocurría en nuestros corazones y mentes.
Allí estaba la estación de Blackfriars, con su andén que cruzaba el Támesis, un lugar idóneo para partir en esta excursión que pretendía ser un puente entre Gibraltar, Gran Bretaña y España. El sol salía sobre el Tower Bridge, un presagio auspicioso, aunque Hermes seguiría poniéndonos a prueba, como hizo con Odiseo cuando abandonó Troya y buscó el camino de regreso a su hogar en Ítaca.
En el aeropuerto de Gatwick, nos detuvo la niebla en el aeropuerto de Barcelona, donde debíamos hacer transbordo para dirigirnos al sur, a Jerez y Cádiz, nuestro primer destino.
Pero no nos importó. La emoción de nuestra misión nos mantenía en alto, a pesar de tener los pies en la tierra.
Una camarera del aeropuerto de Gatwick, que resultó ser de Cádiz, nuestro destino, como un oráculo de buen augurio, nos aconsejó que todo iría bien si manteníamos la calma y el buen humor.
Fue la primera de muchas personas que nos ofrecieron sus servicios durante el viaje y que se ganaron nuestra simpatía.
Sería imperdonable no mencionarlas, pues fueron personajes tan importantes en nuestro viaje como cualquier otra persona que conocimos: la señora de Vueling en el aeropuerto de Barcelona que nos cambió los billetes de Jerez por billetes de Sevilla, ya que nuestro vuelo retrasado nos hizo perder la conexión a Jerez.
Luego estaba la otra señora que nos ayudó cuando finalmente llegamos a Sevilla, pero nuestras maletas se habían perdido. Estaba estresada después de un largo día lidiando con pasajeros descontentos, pero se mostró más amable con nosotros cuando le dijimos que éramos poetas de viaje. Nos contó que estaba en un taller de escritura creativa con un conocido poeta sevillano.
Le dije que leeríamos en Sevilla en una semana y lo anotó. Aunque al final no vino, fue un encuentro sorprendente conocer a una amante de la poesía en un encuentro tan cotidiano.
Luego estaban los camareros de la freiduría donde comimos las gambas más frescas de Huelva cuando finalmente llegamos, cansados tras un largo día de viaje, perdidos en aeropuertos, esos no-lugares donde uno siente que ha perdido el alma, ese limbo.
Y así sería durante todo el trayecto.
Volver a Cádiz
Volver a Cádiz es siempre volver a luz de sus azoteas blancas, encaramarse a una de sus torres y zambullirse en el océano y la bahía y dejar que el alma se empape de belleza y alegría.
No estaban todavía pero ya se intuían los vencejos cruzando el cielo azul de la primavera.
Cádiz fue María José González Dávila, leyendo encantada su ejemplar de los poemas de Gabriel Moreno, y Cádiz fue también Alicia Ríos, en cuyo magnífico piso, elevado sobre los tejados, nos alojamos durante dos noches; y Cádiz fueron todos los amigos que conocimos a través de Alicia: Juanjo Téllez y Kiki, José Beraluce de El diario de Cádiz y Julián Sáncha, y Ricardo Carpintero y Marga, nuestros anfitriones de los amigos de Quiñones, ya viejos amigos, quienes nos invitaron un año más a presentar en el espacio de la calle Ancha 16, un lugar en el que Goat Star Books se siente como en casa. Cádiz fueron también Charo Sánchez y Luisa Pascual, y todos aquellos que nos ayudaron de una forma u otra aunque no pudieran estar con nosotros la noche en la que presentamos Gibraltar por primera vez.
Las giras de Goat Star Books no son un mero mecanismo de promoción, agotador trámite necesario en el proceso de publicación de un libro. Son un estilo de vida, una forma de estar en el mundo, de crear redes reales más allá de los mundos virtuales, que no virtuosos. En cierto modo, la lectura de poemas aquí y allí es solo la chispa detonante que enciende llamas de amor vivas, la excusa perfecta que permite que se establezcan lazos y sucedan cosas bellas.
Para nosotros, tan importante como el éxito en la lectura gaditana fue pasear juntos por las desiertas calles de Cádiz, buscando un último bar en el que continuar celebrando tras el cierre del maravilloso Café de Levante.
Gracias al gran Fernando Quiñones, cuyo espíritu absolutamente heterodoxo y jovial invocamos al leer los sonetos llanitos de Gabriel.
Y gracias a José Luis Porquicho Prada por hacerse eco de la presentación
Nos fuimos de Cádiz con pesar por dejar a tantos amigos allí, viejos y nuevos. Esperamos volver pronto. Gracias a la biblioteca Nadia Consolani de la Asociación Amigos de Quiñones por acogernos ayer en la tacita de plata y gracias a todos los que vinieron a compartir con nosotros unos momentos de belleza y emoción leyendo una selección del libro de Gabriel Moreno en el espacio cultural de Calle Ancha 16.
Nos fuimos de Cádiz satisfechos, cautivados por la atmósfera despreocupada de la ciudad, el aire bohemio del Café Levante, el brillo de su luz, el vasto océano abierto ante nosotros hacia África y América, un lugar perfecto para presentar nuestro “Gibraltar”, un libro teñido del océano y el cielo.
“Gibraltar” es Cádiz
Gibraltar llega a Gibraltar
La vista del Peñón desde el autobús que nos llevó de Cádiz a La Línea, nos causó una gran impresión: ahí estábamos dos años después, habiendo cumplido la promesa de publicar nuestro libro.
Como español, me siento verdaderamente orgulloso y muy honrado de contribuir al entendimiento entre España y Gibraltar. Gibraltar es un reflejo de mí mismo, un espacio liminal entre mi España natal y mi Gran Bretaña de adopción.
Parafraseando a mi querida amiga llanita Annette Tunbridge, allí solo soy uno más, no necesito dar explicaciones.
Sentí igualmente una gran responsabilidad y emoción por haber hecho algo importante. Mi pequeña contribución a la comprensión de esos dos territorios —tres, en realidad— que aún no se han reconciliado del todo, tras las heridas del pasado.
En Gibraltar jugábamos en casa, por así decirlo, y tal como esperábamos, nuestra presentación allí fue una gran fiesta, una reunión de amigos y un reencuentro con lugares conocidos: El Kasbah, la plaza Casemates, Irish Town, tantos lugares importantes en el imaginario poético de Gabriel.
Recuerdo el balcón con vistas a la bahía de Algeciras de mi habitación en el hotel Eliot. No hay vista más espléndida en el mundo que la del Estrecho de Gibraltar, con África y Europa a cada lado y un enjambre de barcos de todo el mundo esperando para cruzarlo.
Una vista fenicia de comercio e intercambios.
Es una feliz coincidencia que el lanzamiento de nuestra edición bilingüe de Goat Star Books Ltd de los poemas de Gabriel Moreno coincidiera con el histórico acuerdo UE/Gibraltar que acababa de publicarse.
Un acontecimiento trascendental que restablece la libre circulación de personas y mercancías, arrebatada por el mal gestionado Brexit. Gibraltar estaba en la primera plana de todos los periódicos españoles
Esa tarde fui a los jardines de la Alameda para rendir homenaje a Molly Bloom, la hija ficticia más famosa de Gibraltar. Es curioso que, a pesar de todos los “relatos verídicos” de Gibraltar escritos por visitantes a lo largo del tiempo —tan maravillosamente recopilados por Mark Sánchez en un libro—, solo un hombre que nunca había estado allí, James Joyce, supo captar la esencia de ser gibraltareño.
Esto reafirma mi creencia de que, aparte de por medio de la ciencia, y al contrario de lo que decía Platón, solo podemos conocer la verdad a través de la poesía y el arte.
Esa noche a las 19:00 presentamos nuestro libro “Gibraltar” en BOOKgem.
El mundo se ha vuelto inhóspito e incierto, perdido en conflictos inquietantes y devastadores. Mas nosotros disfrutamos de una noche de paz y belleza en BOOKgem. Leímos poemas que buscaban la concordia y la paz, la reconciliación con los males del pasado y la absolución de los pecados de nuestros padres.
Buscamos y hallamos esperanza para el futuro en las sonrisas de quienes vinieron a escuchar la música y la poesía de Gabriel Moreno. Evocamos el espíritu fenicio de esta sólida Roca, gente de comerciantes que lo han visto todo y todo lo han absorbido.
Gibraltar es un león agazapado a las puertas de tres mundos, comerciando con té de Sikkim y naranjas de españolas.Dejamos la política a un lado porque la política hoy en día no es más que mentiras y lo que te puedan sacar.
Pero profundizamos en lo que nos ha hecho ser lo que somos, y construimos puentes metafóricos entre todos los mundos que se extienden más allá de estos Pilares de Hércules y conjuramos también ese amor universal que nos salvará a todos y será todo lo que quede de nosotros cuando todo haya terminado.
Gracias a Giordano Durante, por leer Nochevieja 1995, uno de los sonetos llanitos que escribió Gabriel, y que nos trajo el sabor de la vida en Gibraltar en tiempos de juveniles lujurias y anhelos. Es un poema inspirador sobre cómo de la tierra baldía de nuestros fracasos y decepciones brotan el arte y la poesía.
Estos sonetos llanitos son la piedra angular y la esencia del libro. Nos hablan del orgullo que los gibraltareños sienten por la lengua surgida de su crisol de culturas, un lugar mestizo donde buceadores malteses y judíos berberiscos bailan un fandango al son de harpas de Irlanda y gaitas escocesas.
Gracias a Rebecca Calderón por su hermosa lectura de un poema que sobrevoló el Estrecho y el Peñón, buscando a ese ave que con ser ave soñó que es el espíritu de Gibraltar.
Y gracias a Naomi Duarte , quien leyó “El Copacabana”, otro de los sonetos llanitos incluidos en el libro, un poema sobre las identidades encontradas de las que nace el esquivo espíritu esquivo de Gibraltar.
Gracias a Davina Barbara de los Servicios Culturales de Gibraltar, quien lo organizó todo a la perfección, y al personal de BookGem, que nos sirvió vino y vendió nuestros libros con tanta alegría durante toda la velada.
Y, por supuesto, una enorme gratitud a todos los que vinieron a escuchar a estos dos juglares, Gabriel Moreno y un servidor de ustedes, que lo dieron todo anoche, por amor a esta tierra y a todas las tierras allende los mares de Gibraltar, esos mares que son nuestra auténtica patria.
Aún nos quedaba una segunda noche extraordinaria de música al día siguiente, una celebración en El Kasbah, con la hermosa voz de Morag Butler como invitada especial, venida desde Inglaterra especialmente para la ocasión.
Muchas gracias a ella y a todos los presentes. ¡Qué concierto tan genial, qué público tan maravilloso!
Días maravillosos aquí en Gibraltar. Mientras una nueva guerra mundial parece peligrosamente inminente, en ese antiguo rincón estratégico del mundo, mientras los barcos van y vienen entre la niebla de los estrechos, la gran Morag Butler tomó su guitarra y nos ofreció una versión del himno que Gabriel escribió para una nueva Inglaterra y un nuevo mundo.
Un pequeño gesto, diréis, pero la música y la poesía son armas cargadas de futuro, y los himnos infunden fuerza en la sangre de las naciones para alzarse contra el odio y la guerra.
Que convirtamos a Inglaterra en una isla de solidaridad y paz, lugar de leyes justas y altos estándares de probidad moral que, a pesar de todos sus errores imperiales, alguna vez tuvo en la mente del mundo, si no más.
Inglaterra no como nación, sino como ideal. Ojalá que esta canción sea una nueva marsellesa.
Málaga
Me confundí en la reserva, así que en lugar de ir al centro de la ciudad, el autobús nos llevó de La Línea al aeropuerto de la ciudad y tuvimos que tomar un taxi desde allí. Demasiado equipaje para cargar, dijo John. El autobús fue por la autopista que va paralela a la famosa Costa del Sol, dividiendo los complejos playeros de las urbanizaciones veraniegas que trepan por las montañas costeras. Quizás sean lugares agradables pero, vistos desde la carretera en una mañana neblinosa, todo tenía un aire triste.
“Me aprece que esta noche tocaremos música y leeremos poesía para un público fantasma”, le dije a Gabriel, “parece que ninguna de las personas que conozco en Málaga podrá venir a escucharnos”.
“Es igual”, dijo él, “tocaremos y leeremos para nosotros, y para Hermes, porque así nos lo ha pedido”.
Ya instalados en el piso alquilado, encontramos un restaurante peruano donde comer cebiche y luego los llevé al legendario Café Chinitas, donde tienen una ecsultura de Lorca apoyado en la barra.
Hay que llegar y besar al santo.
o a los santos, pues después fuimos a la casa donde nació Picasso a congraciarnos con él y pedirle protección, como hacen los toreros copn su virgen favorita antes de una corrida.
Nos hicimos también una foto con la escultura del gran genio malagueño que tienen en la Plaza de la Merced, justo delante de la casa natal del pintor.
Ya de ahí nos fuimos a decsnasar un rato y derechos a “Mapas y Compañía”, la librería más bonita dle mundo, donde nos esperaba Juanjo también un poco desanimado.
Pero no nos importó. Íbamos dispuestos al fracaso, casi abrazándolo. Necesitábamos un baño de realidad tras tanto éxito y agasajo en Gibraltar.
“El éxito no nos sienta bien”, dijo Gabriel.
“Como a Electra el luto”, respondí.
Lo nuestro es la bohemia ruinosa.
A nosotros nadie nos ha dado vela en el entierro de la poesía.
Lunes, claro. Mal día para la poesía, nos dijo Juanjo. Ni siquiera su mujer, la muy querida Cuqui, pudo venir por asuntos de hijos y esas cosas.
¿Y si no viene nadie qué hacemos?
“Lo haremos igual”, dije yo.
“No, lo haremos mejor”, dijo Gabriel. “Leeremos y tocaremos solo para John y para Juanjo y los que no han venido que se lo pierdan”.
Y eso hicimos.
Nos vestimos con la ropa de faena: los chalecos, los sombreros, las camisas estampadas, los zapatos ingleses. Gabriel con su guitarra y yo con mi chaqueta de Galliano, y allá que fuimos.
Aún había bulla en la librería, gente comprando guías para Ibiza y libros de aventuras en destinos lejanos.
Mapas y Compañía se especializa en libros de viajes.
entonces vino mi amiga Mercedes Enríquez, y ya con ella, con Juanjo y John y con una pareja de jóvenes alemanes a los que coinvencimos para que se quedaran, ya dábamos la noche por bien empleada.
“Toca una canción y empezamos sin preámbulo ni presentación”, le dije a Gabriel, nos los vamos a llevar de calle, como el flautista de Hamelín.
Y eso es exactamente lo que ocurrió. Se abrió la puerta e, inesperadamente, entraron dos amigos ingleses de Gabriel, Elliot Hall y Sarah Larkham. Vinieron por sorpresa, sin avisar. A Gabriel se le iluminó la cara. Elliot es músico y Sarah cantante, con la voz más preciosa del mundo, esas voces británicas que cautivan y enamoran, y se unió a Gabriel y todo el mundo se quedó donde estaba, escuchando la canción y los sonetos llanitos que leímos después.
Pero hubo más. En la última canción, al filo de las nueve, se abrió la puerta de nuevo y entró una tropa de maravillosas mujeres acompañando a Ángela Calero, hermana de María, a quien yo conocí casualmente cuando visité mi Pozoblanco natal unos meses antes.
Venían de la reunión de un grupo de artistas feministas que tienen y por eso llegaban tan tarde.
Fue como si saliera el sol en un día nublado.
Naturalmente, tuvimos que continuar, y tocar y recitar para ellas, que quedaron encnatadas.
Luego nos fuimos todo el tropel a un bar divinamente bohemio que conoce Ángela en el Soho malagueño y hablamos y nos enamoramos unos de los otros porque eso es lo que hay que hacer en un lunes poético en Málaga.
Y así fue como lo que iba a ser la crónica de un fracaso anunciado, se convirtió en un éxito sin paliativos ni ambages, un éxito rotundo, y el principio de unas bellas amistades selladas entre copas en el bar de César, el Estraperlo.
Poco a poco, los amigos y los clientes se fueron marchando. Era noche de lunes y les aguardaban quehaceres a la mañana siguiente. Habíamos intentado convencer a Gabriel para que les tocara la canción con la letra inédita de Leonard Cohen, que se habían perdido antes, pero él se resistió porque no le parecía correcto molestar a los vecinos.
Fue al final, ya a la hora de cierre, cuando solo quedábamos César, el dueño del bar, Ángela y un hombre muy majo que había en la barra, médico creo que era, cuando César dijo: “al final no ha cantado la canción de Cohen”, y yo, editor tirano que soy, insté a Gabriel a hacerlo sin más: ” ahora mismo sacas la guitarra y te pones a tocarla. No habrá mejor oportunidad que esta para homenajear a San Leonardo”.
“Vale”, dijo él, “pero tú pagas las copas,”
Ya están pagadas. toca.
Y así fue como grabé yo esta escena que cuelgo aquí, sacada de un cuadro de Edward Hopper o de una canción de Tom Waits.
Granada
Es ya un cásico nuestro, venir a Granada una vez al año a presentar el nuevo libro de Goat Star Books, y compartir alojamiento y un par de días con mi amiga Rosa Morán, venida de Lanjarón, donde vive.
Poco a poco vamos reuniendo una pequeña pandilla de adeptos a la belleza y la poesía.
¡Hay siempre tanto que hacer en Granada! Como ir a un concierto precioso de Fauno Loop, por ejemplo, el virtuoso multiinstrumentalista, como fuimos esta vez en el bar Lemon Rock.
Aunque lo que más nos gusta es callejear y sentarnos a tomar una cerveza y picotear, y charlar, poniéndonos al día de nuestras vidas
Esto no es viajar, esto es vivir sin más
Este año nuestro apartamento alquilado estaba en la Plaza de la Trinidad, nuestra favorita, a un paso de la Librería Picasso, donde siempre nos reciben estupendamente, y justo al lado de la Calle Tablas, inmortalizada por el gran Sergio Mayor, quien sin duda es a Granada lo que Joyce a Dublín.
Siempre lo digo y, si no, al tiempo.
Pero, hasta que el mundo descubra a Sergio Mayor, el poeta universal de esta ciudad es Lorca, por supuesto, idolatrado por todo el mundo y, muy especialmente, por Leonard Cohen, uno de los pilares de nuestro mundo “Goat Star Books”.
Así que allá que fuimos a la casa museo del poeta a rendirle homenaje antes de nuestra lectura de “Gibraltar” en la Picasso, dándonos un paseo antes por lo que queda de la vega de Granada, acechada cada vez más de cerca por los suburbios de la ciudad.
Uno no puede sino emocionarse al recorrer las estancias de la casa en la que el gran poeta y dramaturgo escribió sus famosas composiciones, y ver el piano de cola en el que cantó y se divirtió junto a la Argentinita, pero también siente uno una pena muy honda y mucho coraje al recordar el imperdonable asesinato, despiadado y cruel, cometido por los fascistas españoles.
Después de la visita, nos tomamos unas cañas y comimos unas gambas en un bar de barrio y hablamos de cine y de poesía, de guerra y de paz, afectados por la locura bélica a la que nos arrastra el presidente de los Estados Unidos.
Fue un bello momento de comunión con el pasado, el presente y el futuro. Un momento de belleza robado al horror.
Volvimos a casa a descansar y, mientras Gabriel se quedaba ensayando sus canciones para la noche, Rosa y yo fuimos a ver la exposición de Fernando Poyatos, un amigo artista que conoce de Lanjarón, aunque él viva ahora en Sevilla. “La Alhambra proyectada”, que así se llamaba la exposición, consistía en 16 pinturas que, basadas en vistas clásicas de los pintores románticos, investigaba diferentes proyecciones arquitectónicas y distintas escalas cromáticas, presentando un conjunto de enfoques del célebre monumento similar a las “Cien vistas de Edo” de Hiroshige.
Justo al salir del bello palacio de Zafra, se abrieron los cielos y ya no dejó de diluviar en toda la tarde. Llegamos a casa empapados, y empapados llegaríamos a nuestra cita en la Picasso.
¿Y qué deciros de la lectura ese día, a la vez como siempre y como nunca?
Cada ciudad imprime una personalidad distinta en el público: lúdico y vivaracho en Cádiz y Málaga, cálido y acogedor en Gibraltar, donde Gabriel es ya una figura querida e importante, voz en la que proyecta sus identidades ese pueblo llanito que recién empieza a labrarse un destino.
Claro, diréis, allí un libro con ese título no podía sino despertar emociones en los presentes. Lo difícil es conmover a Málaga y Granada, llegar al corazón sevillano, severo y ensimismado.
Y así, Granada. Un miércoles frío, lloviendo a mares toda la tarde. Hasta a nosotros nos daba pereza salir a esa hora y con ese tiempo triste e inclemente.
Había poco ambiente en la librería, mucho libro pero poco cliente. Los estantes nos miraban solemnes y expectantes, mi cabrita de peluche, mascota de la editorial, sonreía a los ausentes sentada sobre una pila de libros.
Miramos las sillas vacías y nos preparamos, como siempre, para el descalabro, los sonidos del silencio:
hello failure our old friend.
Cuesta hacerse con un público en un día tan inhóspito y en una ciudad forastera.
Strangers in a strange town.
La lluvia torrencial solo invitaba al recogimiento.
Más de pronto, como siempre, el milagro: aparecieron los amigos: Rosa Morillas y Eva Barahona , Concha Pérez Rojas y Sergio Mayor. Luz en la oscuridad de nuestros miedos y decepciones.
Ya solo con ellos estaba asegurado el éxito de la velada. Ellos son nuestra gente, como dice Gabriel en uno de sus poemas, la que nos alimenta con similares perplejidades, la que halla horizontes en el erial de un mundo que desdeña la belleza y la poesía
Pero hubo más: un señor de Ronda que había visto el póster en el escaparate de la librería y una joven parisina de poético nombre, Jade, a la que habíamos conocido esa mañana en la visita guiada a la Huerta de San Vicente, y Jimmy Tuplin, hermano de nuestro querido amigo londinense, Jeremy E Tuplin.
Una buena tripulación de políglotas vagabundos, partisanos del aire y misioneros del dharma, buscadores de formas en océanos imprecisos.
Y así tomó forma la noche y dejaron de importar el frío y la lluvia. Nos embarcamos en el muelle y partimos hacia las neblinas del Estrecho, conmovidos por los versos de Gabriel y embelesados con el hechizo de su guitarra y sus canciones.
Cohen y Lorca fusionados, sangre derramada por heridas abiertas de las que brota la voz de los juglares.
Y así fue como esa noche hicimos una vez más la imposible alquimia, y le robamos una vez más su victoria a la derrota.
Y fuimos como siempre a celebrar en grupo la maravillosa lectura de los poemas de “Gibraltar”.
Quiero agradecer a todos los que vinieron a la presentación del libro, especialmente a Concha Pérez Rojas y Rosa Morillas Sanchez por leer poemas suyos y a Sergio Mayor por regalarme un ejemplar de su último libro, y a Eva Barahona, y a Jade, la parisina que es ya una más de la familia Goat Star Books, esa familia de bohemios subversivos e irredentos.
Pozoblanco
Locus Natalis.
Gracias a Antonio Jesus Moreno, mi paisano, por ofrecernos la inesperada oportunidad de presentar “Gibraltar” en mi terruño natal.
No puede ser casualidad esto. Sin duda Hermes y el Cosmos se aliaron para hacer que Goat Star Books Ltd sea apreciado en este lugar tan especial para mí, donde nací yo y nacieron mis ancestros.
Aunque me crié en Barcelona y soy londinense por eleccion, soy pozoalbense por los cuatro costados.
El jueves 5 de marzo a las 20.00h hicimos un concierto/recital en la Taberna Atípica La Costanilla, con la participación estelar del gran Manolo Marcos al saxo.
¿Y para qué os voy a mentir? Me emocionó profundamente estar ahí para presentar el libro de Gabriel en Pozoblanco, lugar donde nací.
Cada nuevo lugar un nuevo placer, un nuevo encuentro.
Es todo tan sorprendente y tan raro. La vida.
¿Quién me lo iba a decir? Ese ambiente bohemio, esa Taberna Atípica, con su terraza soleada, su deliciosa comida de los Pedroches… y Antonio, Álvaro y por ahí María José Llergo, paisana mundial…
Mi primo Manolo Marcos que nos acompañó al saxo esa noche. Tanto talento en ese rincón supuestamente aislado…
y las encinas en las dehesas alfombradas de pequeñas margaritas… y dar con todo esto por Gabriel, ya eternamente mi hermano, y no por mí, pues es él quien me ha traído aquí y no yo a él.
Eso no es normal. Eso fue cosa de Hermes y del Cosmos
“Está es mi gente, con la que comparto perplejidades”, como dice Gabriel en uno de los poemas que leeímos allí, en la taberna La Costanilla.
en
ese
Pozoblanco
natal
Fue la presentación perfecta en el lugar perfecto. Un concierto perfecto en el lugar adecuado y en el momento correcto, los versos llanitos más excelsos, las mujeres más bellas y el público más atento.
El público más exquisito y respetable, audiencia perfectamente ecléctica: María, Rosa y Antonio, el primo Manolo y su mujer, la belleza perfecta de Miguel, el profesor de física y química de Villanueva, sus amigas de Belalcázar, lnma la terapeuta y Esther, la jefa de estación de Cabeza de Buey, los amigos perfectos. Ojos embelesados, miradas galantes.
La taberna la Costanilla, atípicamente perfecta, el bar con el servicio más esmerado, la taberna de todos nuestros sueños.
No en Madrid, ni en París, ni en Londres, ni en Barcelona.
En Pozoblanco, locus natalis. No existe sitio más perfecto.
Y Álvaro, el tabernero estupendo de sonrisa perfecta, el rapsoda brillante, el que es uno y es ciento. Pozoblanco, un lugar de nacimiento perfecto, capital de dehesas de encinas, toros bravos y cerdos ibéricos, buen jamón y excelente aceite.
Acompasadas tonadas para acompañar los versos perfectos, Gabriel Moreno y sus canciones espléndidas, el saxo de Manolo Marcos, acompañamiento perfecto.
La noche fue gozo y la vida fue sueño, y Pozoblanco un pozo de bellezas sin fondo y las más extraordinarias sorpresas.
Que maravilla actuar con el fabulous poeta y saxsofonista Manolo Marcos en La Costanilla, taberna atípica en Pozoblanco. Rafael Peñas Cruz’s homecoming performance. Today we head to Seville
Pozoblanco for Antonio Jesus Moreno
When you play with your nerves,
the night cracks, you inhabit a space
between the crowd and your mind.
Art has no girlfriends, you must marry
the stage and the craft, you must fall
in the pits of your anguish, you must rise
to the steeples of your elegance.
There in the frontier between loss
and potential, the white well will find you,
resting place of duende, shelter
from the daily news, deep corridor
into the open veins of the cosmos.
Sevilla
Y llegamos por fin a Sevilla, donde nos esperaban muchos amigos: Pisco Lira La belleza de lo trágico
Un libro de Maru Bernal
Nos llevó Josefina Aguilar Recuenco al recital de Maru Bernal en la librería Padilla de la Calle Trajano, en Sevilla. “La belleza de lo trágico” se llama el libro, una colección de fragmentos inspirados por los grandes clásicos griegos.
Nos los recitó de memoria, como la gran actriz que es. Bellos textos que intercalaba sin avisar con comentarios en los que se dirigía a nosotros como un coro de Eurípides o Esquilo. Si voz añadía información y conocimiento, ayudándonos a comprender y profundizar en el sentido y las ramificaciones de lo que estaba diciendo.
Dijo que hablaba de la guerra de Troya y de todas las guerras, que hablaba de Helena de Troya y Andrómaca y hablaba de nosotros, que cuando hablaba de Antígona y Andrómaca hablaba de su hermana y de ella misma.
Los clásicos siguen vigentes
Y yo pensé en Keats y cómo él también hablaba de su propio presente, y del nuestro, cuando parecía que hablaba de Lamia, Licio y Apolonio.
Ya lo dijo Aristóteles, como nos recordó Maru: no es de lo que ha sucedido de lo que hablan los poetas, sino de lo que va a suceder.
También nos recordó, muy a cuento en estos días de guerra y mentira, que no es que lo trágico sea bello sino que la belleza nos muestra una posibilidad en medio del horror trágico.
Y yo volví a pensar en Keats y en qué ya los niños no aprenden los clásicos y quizá eso explique tantas cosas que nos están pasando.
Gracias Maru Bernal por recordarnos una vez más que, como dijo Beckett, nunca hay que olvidarse de nuestros propios clásicos.
Después nos fuimos a hacer un pequeño simposio juntos, y entre cañas y tapas sevillanas, brindamos por nuestro encuentro, dos naves poéticas que atracan en un puerto y se encuentran en una taberna y cantan y beben en un océano de oscura indiferencia, en medio de la locura a la que nos aboca el último tirano elegido por un pueblo desnortado.
(Dedico este texto a Maria Rosa Llabrés Ripoll, otra gran clasicista, a quien recomiendo este libro. Como siempre digo, el proyecto Goat Star Books tiene como objetivo crear redes poéticas reales entre personas afines)
Thanks to Elliot Hall and Sarah Larkham for jumping into the “Gibraltar” bandwagon in Málaga. What a beautiful surprise it was.
Friends forever now!
Viva Sevilla
Celebrando con amigos viejos y nuevos el gran éxito de hoy en La Carbonería. Gracias a Francisco Lira por acogernos una vez más en su legendario espacio, cuna del flamenco rock y de la agitación cultural sevillana.
Gracias a Josefina Aguilar Recuenco, Maru Bernal, Juan Jesus Hernández López y nuestro propio Goat Star, el gran Manolo Marcos por leer poemas suyos durante el mediodía poético de hoy
Gracias a todos los que vinisteis a hacer que hoy fuera un día inolvidable.
No podíamos sino ir a celebrarlo todo al bar de la Peña Bética, un equipo con cuyo lema, “viva el Betis manque pierda”, nos identificamos.
El Betis será ya siempre el equipo de Goat Star Books Ltd
Y no podíamos sino acercarnos a la casa natal de Luís Cernuda y rendir homenaje al gran sevillano universal.
¡Viva Sevilla y olé!
8 March
Con Mara Salas en la Alameda de Hércules de Sevilla. Encontrar una gaditana guapa y brillante, divertida, independiente, maravillosa.
Gabriel ha ligado con Claudia Cardinale
Buenos días Sevilla; buenos días, mundo
La farándula se va hoy a Badajoz
Nos vamos tristes porque nos dejamos atrás a Manolo, que se queda en Córdoba, y a nuestra amiga Mara Salas, con quien nos gustaría quedarnos a vivir siempre en un piso con terraza y vistas a la Giralda y salir los cuatro por Sevilla como en una película de Truffaut.
Gracias Sevilla por el gran éxito de ayer
Gira “Gibraltar”
Gracias a Juan José Téllez por esta entrevista con Gabriel Moreno en torno a la presentación de “Gibraltar”, la edición bilingüe de sus poemas publicada por Goat Star Books Ltd
La gira está siendo todo un éxito
Gracias a todos los que nos habéis ayudado a difundir las diferentes citas en cada ciudad.
https://www.canalsur.es/…/cuar…/detalle/12953258.html…
Gira Gibraltar: Sevilla
Las palabras fallan para expresar tanto goce como nos trae cada nuevo día. No dan más de sí y me quedo corto si digo que estamos contentos.
Estamos absolutamente extasiados.
No hay suficientes epítetos. Los adjetivos se deshacen en clichés e imprecisiones. No logran describir la satisfacción de las sonrisas del público cuando Gabriel y yo recitamos nuestros sonetos llanitos ayer en La Carbonería de Sevilla.
No nos dejáis fracasar en paz, y por eso os amamos.
Lo que sí logramos fue reunir un gran grupo de dedicados amantes de la poesía, gente bella, buena y talentosa: Fernando el pintor granadino, restaurador de obras artísticas de valor incalculable. Allí estaba Josefina Aguilar Recuenco, una de las voces más bellas y originales en la poesía española contemporánea, mujer que se enfrenta con sus versos a una eternidad menguante, mujer de risa alegre y esperanzada.
También vino a compartir con nosotros Juan Jesus Hernández López, querido amigo, con su no menos querida esposa, Cristina, expresamente desde Las Palmas de Gran Canaria y por solo veinticuatro horas. Hay amigos así.
Juanje leyó para nosotros uno de sus poemas. Poesía de la perplejidad que produce nuestra extraña existencia, y Manolo Marcos recitó también un poema sobre esa misma perplejidad además de acompañarnos con los acordes acompasados de su saxo.
Luego estaban Javier y Pisco, nuestros perfectos anfitriones; y Pilar, rezumando cultura y elegancia; Talía, más ácrata e insurrecta mas no menos culta y hermosa. Plácido, quien nos sorprendió trayendo a su madre inesperadamente, para que disfrutara ella también de la velada.
También se nos unieron María José y su amiga Maru Bernal, cuyo recital el día anterior preparó el terreno para el nuestro. Maru iba acompañada de su hijo, un joven sensible e inteligente. Ella nos leyó unos de sus textos poéticos inspirados por la eterna actualidad de los clásicos griegos.
Y vino Teresa Merino, bellísima, que nos iluminó el espacio con su sonrisa y su emoción cuando leí yo “Vivir” el poema de Antonio Rivero Taravillo, su esposo y uno de los poetas que yo más admiro. Antonio era mi alma gemela en la religión de John Keats. Desgraciadamente no llegué a conocerlo personalmente, pues se lo llevaron antes de hora los siempre celosos dioses.
Vivir, ese breve fulgor de luz y esperanza que no pronto surge de la nada y ya está desapareciendo de nuevo en ella, dejando tras sí una estela de recuerdos deslavazados que se diluyen de nuevo en la eternidad del vacío.
Fue muy ilusionante la emoción que despertó la carta a Wilfred, el poema que Gabriel escribió para su hijo, y que es a la vez un sentido homenaje a Wilfred Owen, poeta mártir de la primera guerra mundial, un poema desesperanzado al que sigue siempre el Lord Byron de Gabriel, un canto a la libertad y la insumisión contra la fealdad y la mentira de estos tiempos peligrosamente absurdos, tiempos de caballos enajenados que pisotean los narcisos y las margaritas, obedeciendo a la trivial y cruel estupidez humana.
Así le robamos al sábado su mediodía, compartiendo versos y hermosas canciones llenas del espíritu de la bohemia insurrecta y jovial.
Badajoz hoy. Gracias a todos los que contribuís con vuestra presencia generosa al éxito de esta gira y este proyecto.
Badajoz, Extremadura, aquí estamos
Badajoz doesn’t know what’s going to hit it
Catching some sun in Badajoz
“Gibraltar” en El Silencio
Gracias a Julián Monge por cedernos su espacio y a Marisol Torres por presentarnos esta noche en Badajoz
Gracias a Alejandro Luque por este gran artículo basado en su entrevista con Gabriel Moreno:
www.campodegibraltarsigloxxi.com
Gabriel Moreno, poeta gibraltareño: “En España me llamaban traidor, y en Inglaterra, extranjero”
9 March
Gira Gibraltar : Badajoz
En cierta manera, aquí también jugábamos en casa, excelentes amigos: Begoña, Marisol Torres de madrina, Julian Monge, elegante y parisino, dueño del maravilloso El Silencio, un bar de esos que ellos solos dinamizan toda una ciudad, polo de atracción para noctámbulos vagabundos y románticos, entre los que nos contamos, por supuesto, predicadores como somos de evangelios de aves y torrentes.
Mucha gente en El Silencio en la hora más muerta de la semana, el funesto domingo noche en esta ciudad extraña que es Badajoz: provinciana y cosmopolita al mismo tiempo, fronteriza, española y portuguesa.
Badajoz es un Gibraltar interior en un mar de campos de nubes y un río Guadiana caudaloso como un océano, tras las lluvias incesantes de este invierno que agoniza en un estertor de borrascas.
La noche fue una locura de transeúntes noctámbulos en busca de un poco de luz en las horas oscuras cuando la noche del domingo se desliza peligrosamente hacia la mañana del lunes.
Una velada de música y poesía deliciosamente extraña, con un público variopinto.
Ahí estaban, incongruentes, un par de turistas ingleses perdidos en la noche. Eran el tipo de gente que no se atreve a entender la poesía. No es que no la entiendan, sino que temen entenderla.
Demasiado profundo, dijeron, y yo recordé aquella mujer en un restaurante en Londres en el que, con mi socio Kevin Harrison decidíamos qué poemas de Charlotte Mew incluir en nuestra “poetry séance”. Le incomodó a la señora, sentada en la mesa de al lado, escucharnos leer poemas. No podía evitar distraerse de ese lenguaje “pedante”, como ella lo llamó.
Humankind cannot bear very much reality.
Llaman pedante a la verdad y verdad a la realidad prosaica de enfermedades y números que se acaba con la muerte.
Hubo una criba en la media parte. Se fueron los que solo habían ido a ahuyentar su miedo al lunes con una última copa y se quedaron los de siempre, los que no saben o no quieren saber de quehaceres de entre semana.
Gustamos, nos adoraron, bailamos, recitamos y, al terminar, comimos una cena exquisita organizada por Julián y Johnny Melchor, exquisito cocinero, y charlamos de todo y de nada, con Rafa, el músico desengañado del poder de la música para cambiar el mundo.
Y yo me enamoré una vez más de Margo Margot Gonzalez y de Mai Saki, barcelonesa anclada en este puerto pacense, ácrata e iconoclasta sin concesiones, con la belleza salvaje de una pantera. Bella como una revolución.
Ella nos hizo una fotos que capturaron precisamente el alma itinerante de nuestro poético empeño de juglares.
Cada cita es diferente en esta gira nuestra. En cada ciudad nos encontramos con un Gibraltar nuevo, porque nuestro Gibraltar no es un territorio sino una idea, un cierto estado mental.
Badajoz
She doesn’t do cutesy postcard looks, and she doesn’t care much for you. She is not a whore begging for crumbs of love, you must take her as she comes, with her heart broken by some old love, crumbling like old Havana, unwashed and rough at the edges.
I will leave you with your Disneyland cities who have sold their soul.
If I get lost, you will find me wandering the empty streets of this old City, addressing my thoughts to her voiceless ghosts.
What a privilege it is to travelling with a genius who can turn daily occurrences into pure poetry of the highest kind, to witness him sculpt his words every morning as we have our Earl Grey tea.
Esta belleza es para vosotras, Mai Saki y Margo Margot Gonzalez
Badajoz 2 (to Mai Saki)
The Guadiana divides the city;
you can tell where you are by what people smoke.
In Spain or Portugal the poets of the nerves smoke Camel and Winston,
the posh tread lightly in matters of the lungs.
My friend Mai smokes anything strong and lives in the old quarter,
where houses are half-built,
where pavements are full of holes.
She said, if you must engage in songs do it fully,
with the totality of your cross,
with the ferocity of your drinking,
with the fingers of your death
or sod off to the Algarve.
She says there are far too many juiceless oranges upon the branches of Spain.
I nodded drunkenly and was grateful I was on her side of the water.
Mai is a panther, a cocktail Molotov,
she sees with her guts, she talks from her bones.
Her wife is an angel who keeps her aura safe, she built a temple to counteract the chaos of our drug-infused desires, we all hid under the sacred tent to abandon ourselves to poems and songs.
On the other side of the river are the post boxes and the shopping centres,
you can find plumbers and notaries to solve your daily occurrences,
but we are in this city to face the matters of the caves,
We want to know why humanity is being shoved down the gutters of the dead goats,
we came here to ask the cosmos, or Mai, why the muses are cowardly and short,
we want to know if we can protest the derelict state of the meat of our century!
Mai says, if she were given twenty days to live, she would get an Ak47 and start eliminating all the heartless thieves of beauty and hope,
but I wonder who would have to fall?
And what side of the river are we on?
And where lies the spirit of Badajoz?
And what kind of poet am I if I only smoke lights?!
Elvas, Portugal
Menos mal que estamos en Portugal. En un mundo cambiante, reconforta que ciertas cosas sigan siempre igual
Allá vamos, Madrid
Volver a Madrid
Sin fronteras, el cielo y las nubes de Castilla. El tren que avanza
Trans Europe Express
Happiness is a cup of Earl Grey tea
at the bar coach
on the Badajoz to Madrid train.
I am so bored with the USA.
We need new cool European myths
enough American can-do men
No more caped-crusaders
They are always up to no good in the end
No more lone rangers,
And no more Seventh of Cavalry, please
All we want is a nice cup of Earl Grey tea
At the bar coach
on the train from Badajoz to Madrid
Gracias por los deliciosos pastelitos, querida Margo Margot Gonzalez y Mai Saki
Son una dulce locura, como vosotras.
Ya os echamos de menos
Gira Gibraltar: Badajoz (Segundo día)
Se cambiaron los nombres, la lectura en El Silencio fue una dulce locura y la de Dulce Locura fue una noche de dulce silencio.
El silencio necesario para dejarse llevar por la poesía de la música y abandonarse a la música de la poesía.
Fue divertido el domingo noche, pero el lunes es decididamente el día de la poesía, pues es cuando salen de copas los trabajadores de hostelería.
El lunes se esfuman los codiciosos afanes del fin de semana, ese ansia de diversión desesperada.
Así es ya sea en Londres o en Badajoz, en el infierno como en el cielo. Todo domingo es un trabajo de amor perdido y todo lunes es un “poetry Monday”.
I do love Mondays, y os voy a decir por qué:
Amo los lunes porque son días de lírica y bonhomía, días de lcigarras que cantan en calles desiertas de hormigas.
Fue por ser lunes por lo que fue un éxito de emociones nuestro segundo acto poético-musical en Badajoz, en la excelente tienda de libros y ropa que regenta Margo Margot Gonzalez con dedicación grecolatina.
Ella es una moira que con su máquina de coser arregla dobladillos, personaliza prendas y urde destinos.
Ropa y libros, mezcla perfecta para los poetas que piensan que vestir bien es una forma de respeto al orden del universo.
¿Alguien vio alguna vez una flor desgarbada, una constelación desaliñada o una galaxia andrajosa?
Libros y ropa son ingredientes divinos: todo sacerdote tiene su ropa sagrada, sus mitras y sus sombreros de copa. En Dulce Locura, la vestimenta no es moda frívola sino una filosofía.
Vestir bien para obrar bien, la vestimenta como música y poesía. El sastre y la modista como artistas.
Así, entre telas, vestidos y cintas métricas mezcladas con novelas, ensayos y colecciones de poemas, leímos ante un público nutrido y apreciativo nuestros versos llanitos y poemas urgentes y sinceros y cantamos de nuevo esas canciones en las que Gabriel Moreno desgrana deseos y desangra miedos y frustraciones en un mundo oscuro y embustero.
E invitamos a Faustino Lobato Delgado , gran poeta de los arcones olvidados, las casas desahuciadas y las siempre confusas encrucijadas.
Yo leí por fin en su totalidad el poema que Gabriel dedicó al gran Pablo Yupton, el conductor de autos sin rumbo por los lunes del universo: “Pablo”, un tour de force que, como la ropa en la tienda de Margot, es una declaración de principios, una exquisita locura.
Le robamos al lunes su tedio y todo fue luz en la oscuridad de la a noche.
Gracias a Margot y a Mai por ofrecernos un año más su dulce locura, ese santuario de belleza en el mundo oscuro y ofuscado
Gracias a Faustino Lobato Delgado por compartir estás imágenes de nuestro lunes poético en Badajoz y leer ayer uno de sus poemas. Como siempre digo, las giras de Goat Star Books Ltd están pensadas para establecer redes y conexiones con personas afines, y “Gibraltar” nos está dando grandes satisfacciones en ese terreno.
¡Qué hermoso es hacer nuevos amigos, compartir nuestro trabajo con nuevos poetas.


































































































































